Aprender a aprender en el jardín de infancia
Cómo las intervenciones metacognitivas pueden ayudar a todos los niños.
La forma en que los niños piensan sobre el pensamiento – su metacognición – está estrechamente relacionado con su capacidad de aprendizaje. nuevo estudio muestra que este vínculo puede estar presente incluso en los primeros años de escolarización y, lo que es importante, que fomentar la metacognición en la educación temprana puede mejorar los resultados académicos. Esto podría reducir la brecha de aprendizaje entre niños de diferentes estratos socioeconómicos.
La intervención metacognitiva en el jardín de infancia
El estudio incluyó a 344 niños de preescolar de entre 5 y 6 años matriculados en escuelas públicas de Francia, donde la educación es obligatoria desde los 3 años. La mitad de los niños continuó con el currículo regular, mientras que la otra mitad participó en una intervención de metacognición llamada Aprender a Aprender en 7 sesiones semanales de 1 hora.
“La enseñanza metacognitiva podría ayudar a reducir las brechas de rendimiento si se integra de forma sistemática en la educación infantil.”
Los niños del grupo de intervención progresaron más en la comprensión del funcionamiento del cerebro que aquellos que no la recibieron. También mostraron una mayor mejoría en su aprendizaje, especialmente en aritmética. Resultó alentador observar que los niños de entornos socioeconómicos más desfavorecidos parecían beneficiarse más tres meses después de la intervención, sobre todo en lo que respecta a sus habilidades gramaticales. Este efecto retardado sugiere que la enseñanza metacognitiva podría contribuir a reducir las brechas de rendimiento si se integra de forma sistemática en la educación infantil.
Cómo los docentes pueden fomentar la metacognición
La función Aprender a Aprender La intervención se estructuró en torno a tres pilares de la metacognición. Estos pilares guían las estrategias que los docentes pueden utilizar en sus aulas.
1. Conocimiento metacognitivo
Los niños aprendieron sobre el cerebro y cómo aprende, con apoyos visuales y divertidas actividades prácticas como la creación de redes neuronales con hilo. Estas actividades desmitificaron el proceso de aprendizaje y explicaron cómo y por qué aprendemos, no solo qué aprendemos. El objetivo era enseñarles a reconocer sus propias fortalezas y debilidades como aprendices, y ayudarlos a comprender cómo funciona la cognición.
2. Habilidades metacognitivas
Los niños aprendieron estrategias de planificación, seguimiento y autoevaluación, y comprendieron que estas estrategias son como herramientas en una caja de herramientas. Las imágenes les ayudaron a entender y utilizar dichas estrategias. Por ejemplo, la imagen de un detective con una lupa los impulsó a reflexionar sobre la eficacia del procedimiento que estaban siguiendo, y la imagen de niños subiendo unas escaleras los animó a pensar en cómo progresar en su aprendizaje.
3. Reflexión metacognitiva
Los niños aprendieron preguntas que pueden hacerse a sí mismos para guiar su aprendizaje independiente. Por ejemplo: ¿Cuál es el objetivo de esta actividad? ¿Cuál es la mejor estrategia para resolverlo? ¿Está todo según lo previsto? ¿Debería intentar otra cosa? ¿Cómo puedo hacerlo mejor la próxima vez? Esto contribuyó a fomentar la conciencia metacognitiva general de los niños.
Durante cada sesión, los niños aplicaron estas estrategias a diferentes tareas, como resolver rompecabezas, identificar letras y completar problemas matemáticos sencillos. El objetivo no era enseñarles nuevos contenidos, sino influir en ellos. cómo abordan el aprendizaje. Aunque estos conceptos puedan parecer complejos, pueden ser totalmente accesibles para los niños pequeños, incluso para aquellos con mayores dificultades, mediante actividades lúdicas, apoyos visuales y explicaciones sencillas. Por ejemplo, a los niños que participaron en la intervención se les dijo al comienzo de cada sesión:
“Intentamos aprender a aprender para poder aprender mejor. Para ello, estudiamos el cerebro, porque gracias a él aprendemos, y es importante saber cómo funciona para aprender bien. También hablamos de las mejores herramientas, técnicas y estrategias para usar antes, durante y después de una actividad. Y nos hacemos muchas preguntas para reflexionar sobre lo que estamos haciendo y para ayudarnos a aprender mejor.”
“Fomentar la metacognición desde los primeros años podría ayudar a reducir las desigualdades educativas.”
La intervención fue diseñada por investigadores, pero se implementó en estrecha colaboración con los docentes, quienes ayudaron a adaptar los materiales, involucrar a los niños y asegurar que las recomendaciones se ajustaran a la realidad del aula. Este tipo de colaboración entre investigadores y docentes es muy valiosa. También necesitamos más oportunidades de desarrollo profesional y recursos para los docentes centrados en la metacognición. Fomentar la metacognición desde la primera infancia podría ayudar a reducir las desigualdades educativas, cerrando la brecha de aprendizaje entre niños de diferentes entornos socioeconómicos.
Notas a pie de página
Este artículo se elaboró como parte de la Iniciativa Educativa dirigida por la Junta de Formación de la International Mind, Brain, and Education Society, con el apoyo de la Jacobs Foundation. Melanie Maximino-Pinheiro fue autor en el Artículo de próxima publicación descrito en este artículo. Aprende más sobre cómo cerrar la brecha entre la ciencia del aprendizaje y lo que sucede en las aulas. UNESCO.