¿Qué condiciones en el aula favorecen mejor el aprendizaje de los alumnos?
La investigación sobre realidad virtual proporciona información sobre los entornos de aula más eficaces.
Cuando Lisa, de once años, entra al laboratorio donde participará en un experimento, se sorprende al no encontrar aula, ni otros niños, ni profesor. Se sienta a esperar. Sobre la mesa, frente a ella, hay unas gafas grandes, parecidas a las de esquí, pero diferentes: están conectadas a un ordenador y sujetas a una montura de plástico, con auriculares a los lados. Las gafas parecen tener lentes, pero son opacas. Nunca antes había visto unas gafas así y se pregunta para qué sirven.
Pronto descubre que lo que está viendo son unas gafas de realidad virtual. Lisa participará en un experimento de realidad virtual (RV), y las gafas le permitirán entrar en el aula virtual. Ahora también queda claro por qué Lisa está sola: sus compañeros y su profesor solo existen virtualmente.
¿Cuáles son las ventajas de un aula virtual?
En los últimos años, la realidad virtual ha ganado popularidad en la investigación psicológica. En estos estudios, los participantes acceden a mundos virtuales cuidadosamente diseñados y programados, que se visualizan mediante un casco de realidad virtual. Las investigaciones pueden llevarse a cabo en condiciones de prueba estandarizadas y controladas, similares a las de un laboratorio. Todos los participantes experimentan el mismo entorno virtual y todo lo que sucede ha sido planificado minuciosamente.
“Las aulas virtuales pueden proporcionar información valiosa sobre los efectos de las condiciones del aula en la autorregulación y el aprendizaje de los estudiantes.”
Dado que los entornos de realidad virtual pueden ser muy similares al mundo real, se puede suponer que el comportamiento y las emociones de los participantes en el estudio son comparables a las experiencias de las personas en la vida real. De este modo, los entornos virtuales combinan las ventajas de los estudios de laboratorio y de campo, y permiten a los investigadores responder preguntas que los enfoques tradicionales no podrían abordar.
Como investigadora en educación, estoy convencida de que las aulas virtuales pueden ofrecer información valiosa sobre los efectos de las condiciones del aula en la autorregulación y el aprendizaje de los estudiantes. Explorar cuestiones como si los estudiantes aprenden mejor cuando se sientan cerca del profesor o más lejos, y si sentarse cerca del profesor resulta especialmente beneficioso para aquellos estudiantes con dificultades para prestar atención y controlar su comportamiento, normalmente requeriría recopilar datos exhaustivos en aulas reales.
Recopilar datos sin interrumpir el aprendizaje
Las aulas reales son entornos complejos En un entorno donde ocurren muchas cosas simultáneamente y se suceden constantemente eventos inesperados, resulta difícil determinar cómo factores individuales, como la ubicación del asiento del estudiante, se relacionan con la autorregulación y el aprendizaje. Además, es difícil, si no imposible, recopilar e interpretar datos sobre los movimientos oculares y la actividad cerebral en un aula. Recopilar datos útiles también requeriría observar un gran número de aulas, ya que muy pocos estudiantes en un aula determinada se sientan muy cerca del profesor o a una distancia considerable. Por supuesto, tampoco es razonable crear condiciones en un aula real que puedan perjudicar el aprendizaje; los padres seguramente se opondrían a que sus hijos participaran en un estudio que pudiera poner en peligro el rendimiento académico de los estudiantes.
“Los entornos virtuales combinan las ventajas de los estudios de laboratorio y de campo, y permiten a los investigadores responder preguntas que los enfoques tradicionales no podrían abordar.”
Las aulas virtuales ofrecen una forma de evitar estos problemas. Son entornos de aprendizaje estandarizados y controlados; permiten recopilar datos sobre los movimientos oculares y la actividad cerebral; y pueden centrarse en temas no curriculares, excluyendo así en gran medida los efectos del conocimiento previo. Además, no ponen en peligro el rendimiento académico real de los estudiantes.
El uso de la realidad virtual es una maravillosa oportunidad para la investigación educativa en general y para mi investigación En particular, los resultados que estamos observando en los estudios sobre aulas de realidad virtual tienen el potencial de mejorar la enseñanza basada en la evidencia y de ayudarnos a adaptar las lecciones y los entornos a las necesidades de cada estudiante. Mi investigación reciente con aulas virtuales ha demostrado que sentarse junto al profesor puede no ser tan beneficioso para los estudiantes con dificultades de autorregulación como se creía. Y si la realidad virtual ayuda a cuestionar estas ideas preconcebidas, podría transformar nuestra comprensión de un entorno de aprendizaje verdaderamente eficaz.