Cuando los alumnos parecen atentos pero sus mentes están divagando
La distracción mental es sorprendentemente común, pero estrategias sencillas pueden ayudar a los niños a concentrarse.
Los maestros conocen bien ese momento: un niño se sienta erguido, con la mirada fija al frente, completamente atento. Parece seguir cada palabra. Pero cuando se le hace una pregunta sencilla, su expresión vacía revela otra cosa. Sus pensamientos están en otra parte.
Es fácil atribuir estos momentos a la distracción, el aburrimiento o la falta de esfuerzo. Pero a menudo, es Mente errante en el trabajo. Estos cambios fugaces y momentáneos de atención dan forma a cómo los niños aprenden, recuerdan y participan en el aula. La mente divaga es un aspecto de la variabilidad del aprendizaje Los niños difieren en la frecuencia con la que su mente divaga, e incluso de un día para otro. ¿Por qué es importante la divagación mental y qué podemos hacer al respecto?
¿Cuál es la diferencia entre distracción y divagación mental?
Las distracciones provienen del exterior: pasillos ruidosos, compañeros que se mueven, pantallas parpadeantes o cualquier cosa que llame la atención del niño. Los maestros suelen detectar rápidamente este tipo de falta de atención y la abordan cambiando al niño de asiento, reduciendo el ruido o simplificando el entorno.
La divagación mental proviene del interior. Un niño puede parecer completamente atento mientras sus pensamientos divagan hacia el partido de fútbol de ayer o un examen próximo. Para los profesores, la divagación mental es mucho más difícil de detectar y abordar.
“Un niño puede parecer completamente atento mientras sus pensamientos divagan hacia el partido de fútbol de ayer o un examen próximo.”
Esta distinción es importante.Si toda falta de atención se trata como distracción, corremos el riesgo de malinterpretar lo que realmente sucede en la mente del niño y de pasar por alto formas efectivas de apoyar su aprendizaje.
Los jóvenes estudiantes a menudo carecen de las habilidades para reconocer o describir estos cambios por sí mismos. Eso requiere metacognición, que es la capacidad de pensar sobre sus propios pensamientos, de monitorearlos y de notar cuándo sus pensamientos comienzan a divagar.
Los niños también pueden ser reacios a admitir que no estaban prestando atención, porque tendemos a interpretar la falta de atención de forma negativa, como un signo de aburrimiento o falta de motivación. Todo esto hace que la divagación mental sea difícil de medir, y es por eso que he desarrollado formas de recopilar informes fiables de la atención de los niños en tiempo realLa premisa es sencilla: los niños realizan una tarea, como escuchar un cuento, y a intervalos aleatorios la pausamos y les preguntamos: «¿En qué estabas pensando ahora mismo? ¿Pensabas en la tarea o en otra cosa?». Si responden que estaban pensando en otra cosa, les hacemos más preguntas para comprender mejor su falta de atención en ese momento. Este método me ha permitido explorar cómo la divagación mental afecta al aprendizaje.
Por qué la divagación mental es importante para el aprendizaje.
La mente de los niños divaga mucho más a menudo de lo que la mayoría de la gente cree. Hemos descubierto que los alumnos de primaria se distraen durante casi la mitad del tiempo de instrucciónSorprendentemente, alrededor de la mitad de estos lapsos se deben a la divagación mental, más que a distracciones externas. También observamos que los niños con mayor tendencia a la divagación mental suelen recordar y comprender menos. Además, estos niños pueden desarrollar una menor confianza en sí mismos como aprendices capaces durante la adolescencia.
“La mente de los niños divaga mucho más a menudo de lo que la mayoría de la gente cree.”
La divagación mental está estrechamente ligada al bienestar emocional de los niños. En nuestro trabajo, los niños con estados de ánimo más bajos tendían a La mente divaga máscentrándose especialmente en el pasado. La buena noticia es que cuando los niños encuentran el material interesante o significativo, sus mentes divagan menos y aprenden más.
Cómo los educadores pueden ayudar a los niños a prestar atención
No podemos ni debemos eliminar la divagación mental. Es una parte natural y a menudo útil del funcionamiento de la mente, ya que favorece la creatividad, la resolución de problemas y el procesamiento emocional. Sin embargo, existen métodos prácticos, respaldados por la investigación, para ayudar a los niños a reconocer y gestionar su atención de forma más eficaz en el aula.
Los maestros pueden ayudar a los niños a comprender por qué la atención es importante para el aprendizaje. Si bien para los adultos parece obvio que prestar atención es esencial para aprender, muchos niños de ocho años tienen dificultades para comprender el impacto que tiene la distracción en el aprendizaje.
Les mostramos a los niños historias sencillas sobre un personaje que presta atención y otro cuya mente divaga. Al preguntarles a niños de diferentes edades quién aprende más, observamos que la comprensión aumenta entre los cinco y los ocho años. Curiosamente, los niños más conscientes de cómo la atención influye en el aprendizaje también reportan menos pensamientos ajenos a la tarea, lo que sugiere que esta conciencia puede conducir a una mejor autorregulación.
En lugar de pedirles a los niños que "presten atención", los educadores podrían vincular explícitamente la atención con el aprendizaje diciendo: "Escuchar con atención ahora te ayudará a comprender el siguiente paso" o "Pensemos en por qué prestar atención aquí te ayudará más adelante". Si bien aún no hemos probado este enfoque, la evidencia sugiere que explicaciones sencillas como estas pueden ayudar a los niños a comprender por qué deben prestar atención.
Otro enfoque es esparcir preguntas de bajo riesgo sobre el material a lo largo de la lección. Breves momentos de “pausa y reflexión” pueden reducir la divagación mental, ya que animan a los alumnos a monitorear su comprensión y a retomar el contacto con el material. Una opción aún más sencilla es invitarlos a reflexionar brevemente sobre su estado de atención actual, por ejemplo, preguntando: “¿En qué estabas pensando hace un momento?”. Cuando las preguntas se formulan adecuadamente, incluso los niños pequeños pueden responderlas con sentido y distinguir entre la distracción y la divagación mental. Estas indicaciones pueden reconducir las mentes divagantes y, al mismo tiempo, permiten a los profesores tener una mejor idea de cuándo la clase sigue atenta y cuándo la atención puede estar disminuyendo.
Cómo los niños entienden su propio pensamiento
Los niños ya comprenden bastante sobre su propia atención, pero aún tienen un gran potencial por explotar. Con el lenguaje adecuado y un enfoque sin prejuicios, incluso los más pequeños pueden decirnos si su mente se ha distraído o se ha mantenido concentrada en la tarea. Podemos entablar conversaciones amables y enriquecedoras con ellos sobre cómo funciona el pensamiento.
“Los adultos pueden explicar que la atención no es simplemente un comportamiento que esperamos de los niños, sino ayudarles a reconocer el flujo y reflujo natural de sus pensamientos.”
Sin embargo, la comprensión que tienen los niños sobre la relación entre la atención y el aprendizaje se desarrolla lentamente, y muchos niños mayores aún tienen dificultades para reconocer la importancia de la concentración. Esta brecha representa una enorme oportunidad. Los adultos pueden explicarles que la atención no es simplemente un comportamiento que esperamos de ellos, sino ayudarlos a reconocer el flujo natural de sus pensamientos. Si los niños son capaces de darse cuenta cuando su mente divaga, esto resulta mucho más efectivo que un simple recordatorio para que presten atención. Con una mayor conciencia de sus propios pensamientos, los niños cuentan con una base más sólida para el aprendizaje.
Notas a pie de página
Este artículo forma parte de una serie en colaboración con LEVANTE, la Red de Intercambio de Variabilidad del Aprendizaje. LEVANTE es una red de investigación global que está mejorando nuestra comprensión de la variabilidad a través de la recopilación coordinada de datos a gran escala. Cada artículo presenta lo último Pensamiento científico de uno de los centros de investigación de LEVANTE. LEVANTE es una iniciativa de la Jacobs Foundation.