Es difícil confiar en el testimonio de los niños, ya sea en la escuela, en el tribunal o en casa, los niños parecen ser fuentes poco fiables de su propio conocimiento. Después de todo, simplemente hacerle a un niño una pregunta de aclaración, como "¿estás seguro?", puede llevarlos a... cambiar sus respuestasA menudo se ha descrito a los niños como personas que proporcionan patrones de respuesta poco fiables o "ruidosos" porque parece que no pueden mantener una sola respuesta el tiempo suficiente para ofrecer un reflejo preciso y coherente de sus creencias.

Pero los psicólogos del desarrollo están poniendo en duda esta afirmación tan antigua. Este patrón de respuesta, aparentemente inconsistente, podría reflejar, en cambio, inferencias cognitivas más sofisticadas.

Los estudios en psicología del desarrollo han demostrado desde hace tiempo que los niños son aprendices voraces. Absorben una cantidad increíble de conocimiento a través de la observación, de sus propias acciones y también de las instrucciones de los demás. A menudo, la observación y la instrucción directa se combinan, como cuando un padre o una madre muestra cómo funciona un juguete pulsando un botón y observa con el niño cómo se activa. ¿Cómo influyen los datos procedentes de estos diferentes tipos de información en el aprendizaje?

Recientemente, los psicólogos han incorporado ideas de las matemáticas y la estadística en sus teorías para sugerir que la forma en que se generan los datos desempeña un papel importante en la configuración del aprendizaje. Esto se conoce como el “proceso de muestreo”. Cuando personas informadas y serviciales son responsables de “muestrear” datos para otra persona (por ejemplo, un padre le dice al niño “presiona este vídeo  Los efectos en el aprendizaje pueden ser drásticamente diferentes en comparación con cuando un observador ignorante se encuentra con los mismos datos (por ejemplo, el hermano golpea accidentalmente el botón y activa el juguete).

La exploración y las inferencias de los niños cambian. Dependiendo de cómo se generen las evidencias en estos diferentes tipos de situaciones sociales. Esto demuestra que los niños asimilan todas las evidencias que pueden obtener, incluso aprovechando información social como el nivel de conocimiento y los objetivos de un informante al aprender a partir de demostraciones.

Pero, ¿qué tiene todo esto que ver con la naturaleza poco fiable de las respuestas de los niños tras ser interrogados? En un nuevo estudioMis colegas y yo sugerimos que los niños usarán inferencias sociales para aprender incluso en situaciones donde las personas les brindan información. No hay ninguna información nueva.La idea es que una pregunta aparentemente neutral como "¿Esa es tu suposición?" puede, en realidad, transmitir información adicional al niño, lo que le lleva a reconsiderar sus creencias.

Para explorar por qué los niños podrían modificar sus respuestas a estas preguntas de seguimiento neutrales, nuestro equipo realizó un análisis matemático que reveló que es racional revisar una respuesta incierta a una pregunta de seguimiento si se percibe que quien pregunta tiene un "sesgo positivo" (es decir, alguien que tiende a decir "correcto" cuando se le da una respuesta correcta, pero prefiere evitar un "no" siempre que sea posible). En estos casos de sesgo positivo, la pregunta, de otro modo ambigua, "¿Estás seguro?" proporciona una pista de que la respuesta inicial era incorrecta.

“Los niños asimilan toda la información que pueden obtener, incluso aprovechando la información social, como el nivel de conocimiento y los objetivos de un informante.”

El modelo predice que estas suposiciones solo son válidas cuando quien pregunta es "experto", es decir, cuando se percibe que ya conoce la respuesta correcta. Si un observador ignorante pregunta "¿Estás seguro?" después de una respuesta, no proporciona ninguna pista sobre la veracidad de la suposición original.

Primero buscamos un gran corpus Este estudio, que contiene miles de conversaciones entre padres e hijos, reveló que el discurso de los padres refleja una tendencia a utilizar afirmaciones positivas en lugar de neutrales cuando el niño da una respuesta correcta. También se observó una tendencia a que los padres utilizaran afirmaciones neutrales como "¿Estás seguro?" en lugar de negativas cuando el niño se equivocaba. Esto sugiere que las interacciones cotidianas podrían enseñar a los niños el "sesgo positivo" que implica el modelo.

Posteriormente, para poner a prueba las predicciones del modelo sobre la "capacidad de conocimiento", realizamos una serie de experimentos con niños en edad preescolar. En estos experimentos, los niños participaron en un juego en el que la respuesta correcta (por ejemplo, la ubicación de una pegatina debajo de un vaso) era incierta para el niño, pero conocida por el experimentador (es decir, el experimentador miró debajo de ambos vasos para ver dónde estaba la pegatina antes de la primera suposición del niño). Tras la primera suposición del niño, el experimentador le preguntó neutralmente "¿Estás seguro?" y registró si el niño mantuvo su suposición inicial o cambió a una nueva. En esta condición, los niños cambiaron sus respuestas en niveles mucho mayores de lo que se predeciría si simplemente respondieran al azar.

“Las preguntas repetidas pueden dar lugar a respuestas variables, no por falta de fiabilidad, sino porque los niños aprovechan el contexto social para aprender sobre el mundo.”

Es importante destacar que también incluimos una condición en la que la experimentadora desconocía la ubicación correcta (es decir, no miró debajo de la taza antes de la pregunta neutral). En esta condición de "desconocimiento", los niños fueron significativamente menos propensos a cambiar sus respuestas.

Estos resultados muestran que los niños prestan atención a los estados de conocimiento de los demás al interpretar señales potencialmente ambiguas. Más impresionante aún, los resultados sugieren que Los niños vienen preparados para aprender de las situaciones sociales, incluso en la aparente ausencia de cualquier evidencia.Esto tiene consecuencias importantes para las teorías del desarrollo cognitivo y el aprendizaje, que a menudo no hacen referencia alguna a las implicaciones del contexto social.

Esta investigación también tiene importantes implicaciones para las prácticas habituales con niños en otras disciplinas. Nuestros resultados ayudan a explicar por qué el uso de preguntas repetidas en entornos educativos, legales y experimentales puede ser problemático. Específicamente, en estos contextos, las preguntas se consideran mecanismos para obtener información sobre las creencias de los niños: las respuestas variables se interpretan razonablemente como indicativas de creencias inciertas.

Sin embargo, nuestro análisis y resultados sugieren una alternativa: las preguntas brindan a los niños información sobre la veracidad de sus creencias. La repetición de preguntas puede generar respuestas variables, no por falta de fiabilidad, sino porque los niños aprovechan el contexto social para aprender sobre el mundo.

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