Estás embarazada. Pero en lugar de sentirte radiante, experimentas una mezcla de emociones. Estás feliz por el bebé y con muchas ganas de ser madre, pero de alguna manera no puedes librarte de la ansiedad ni dejar de preocuparte. A veces te sientes francamente estresada. Empiezas a preguntarte: "¿Le pasa algo al bebé?", "¿Y si no puedo con el parto?" o "¿Por qué mi pareja no está tan contento con el bebé como yo pensaba?".

Estos pensamientos son bastante comunes entre las mujeres embarazadas. Dado que el embarazo es una época de cambios, que marca la transición a la maternidad o la ampliación de la familia, parece natural que pueda ir acompañado de preocupación y ansiedad. Sin embargo, en algunas mujeres, estos estados emocionales negativos se apoderan de ellas, relegando la felicidad a un segundo plano y dejándolas estresadas y desanimadas.

“El aumento del estrés y la ansiedad durante el embarazo afecta al desarrollo físico y mental del niño.”

Pero, ¿acaso la preocupación, el estrés y la ansiedad realmente tienen un impacto negativo en la mujer y su bebé? Cabría suponer que el feto estaría protegido de la angustia emocional de la madre. ¿Deberíamos preocuparnos por un problema que es solo temporal? Investigación científica tanto en animales como en humanos sugiere que deberíamos.

El estrés y la ansiedad elevados durante el embarazo afectan el desarrollo físico y mental del niño, y esto no solo se aplica a los hijos de madres con altos niveles de ansiedad o depresión. El estrés provoca cambios en el cuerpo de la mujer embarazada. Por ejemplo, puede aumentar el nivel de hormonas del estrés, lo que afecta el desarrollo fetal. De hecho, el malestar psicológico materno se asocia con resultados negativos como partos prematuros, mayor incidencia de enfermedades y mayor irritabilidad en la infancia, y en la niñez con impulsividad y facilidad para distraerse.

Sin embargo, no solo el niño sufre. Las madres también pueden experimentar las consecuencias del estrés elevado: depresión (posnatal), problemas de pareja y dificultades físicas como la obesidad. En resumen, los efectos del estrés materno prenatal distan mucho de ser insignificantes.

Creación de un conjunto de herramientas para tratamientos que reducen el estrés.

Ayudar a las mujeres embarazadas con altos niveles de estrés no es tarea fácil. El primer paso es identificar a las mujeres con altos niveles de estrés; los ginecólogos y las matronas son los profesionales idóneos para afrontar este reto. Durante las revisiones médicas, deben dedicar el tiempo y la oportunidad necesarios para que las mujeres se sientan cómodas compartiendo sus preocupaciones.

También es importante diseñar un cuestionario de alta calidad para detectar niveles elevados de estrés. Por último, la atención durante el embarazo podría incluir una entrevista con un psicólogo especializado en embarazo y crianza temprana, al igual que la consulta con un nutricionista suele formar parte de la atención prenatal.

El siguiente paso sería proporcionar un tratamiento eficaz. Sin embargo, lamentablemente, los científicos aún no han logrado diseñar una intervención o tratamiento que haya demostrado reducir drásticamente el estrés o la ansiedad durante el embarazo.

“El tratamiento que funcione para una mujer en particular dependerá de su personalidad, preferencias y experiencias previas.”

Investigaciones ha mostrado efectos mixtos de los tratamientos y la prevención intervencionesProbablemente porque las preocupaciones, el estrés y la ansiedad de las mujeres son tan diversos como ellas mismas. El tratamiento que mejor funcione para cada mujer dependerá de su personalidad, preferencias y experiencias previas. No existe una solución única para todas.

La buena noticia es que, una vez identificada la causa específica del estrés y las preferencias de la mujer embarazada, los profesionales de la salud podrán ofrecerle diversas soluciones. Estas se dividen en dos grandes categorías: soluciones basadas en la comunicación y soluciones centradas en los síntomas físicos. En la mayoría de los casos, una combinación de ambas suele ser la más eficaz para reducir el estrés.

  • Las soluciones basadas en la comunicación incluyen hablar sobre las preocupaciones de la mujer y brindarle información adaptada a sus necesidades, ya sea en sesiones individuales o grupales. Las sesiones grupales tienen la ventaja de permitir que las mujeres reciban apoyo social de otras mujeres embarazadas y se han convertido en un componente habitual de la atención prenatal en varios países.
  • Las soluciones que se centran en los síntomas físicos incluyen sesiones de relajación, apoyo para la elección de alimentos, ejercicio y consejos sobre el sueño. Mejorar el bienestar físico también contribuye a mejorar el bienestar psicológico, como han demostrado estudios realizados en la población general.

“Los profesionales sanitarios deben prestar más atención al bienestar psicológico de las mujeres al inicio del embarazo, ya que esto puede prevenir el desarrollo de un estrés excesivo desde el principio.”

Es evidente que el estrés durante el embarazo debe tomarse en serio, ya que tiene consecuencias tanto para la madre como para el bebé. Se necesita más investigación para desarrollar un conjunto de tratamientos basados ​​en la evidencia para reducir el estrés en mujeres embarazadas. Además, los profesionales de la salud deben prestar mayor atención al bienestar psicológico de las mujeres al inicio del embarazo, ya que esto puede prevenir el desarrollo de estrés excesivo.

Notas a pie de página

Ashford, MT, Olander, EK, Ayers, S. (2016). Intervenciones informáticas o basadas en la web para la salud mental perinatal: una revisión sistemática. Journal of Affective Disorders. 2016 Jun; 197:134-46. doi: 10.1016/j.jad.2016.02.057. Epub 2016 Mar 9

Zijlmans, MAC, Riksen-Walraven, JM, de Weerth, C. (2015). Asociaciones entre las concentraciones prenatales de cortisol materno y los resultados en los niños: una revisión sistemática. Neuroscience and Biobehavioral Reviews, 53, 1-24.

Beijers, R., Buitelaar, JK, de Weerth, C. (2014). Mecanismos subyacentes a los efectos del estrés psicosocial prenatal en los resultados infantiles: Más allá del eje HPA. European Child & Adolescent Psychiatry, 23(10), 943-956

Fontein-Kuipers, YJ, Nieuwenhuijze, MJ, Ausems, M., Budé, L., de Vries, R. (2014). Intervenciones prenatales para reducir el malestar materno: una revisión sistemática y metaanálisis de ensayos aleatorizados. BJOG. 2014 Mar;121(4):389-97. doi: 10.1111/1471-0528.12500. Epub 2014 Jan 8.

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