¿Qué ocurre cuando los niños aprenden en un segundo idioma?
Los niños pueden tener dificultades cuando el idioma de instrucción no es su lengua materna.
La enseñanza y el aprendizaje se producen a través del lenguaje. Sin embargo, según la UNESCO, cuatro de cada diez estudiantes en todo el mundo reciben clases en idiomas con los que no están suficientemente familiarizados. Esta discrepancia entre la lengua materna de los alumnos y la lengua de instrucción perjudica su comprensión, su participación y sus resultados de aprendizaje, especialmente durante los primeros años de escolarización.
En Ghana y muchos otros países del África subsahariana, el idioma no es solo una cuestión educativa, sino también de equidad e inclusión. Los niños que tienen dificultades para comprender el idioma que se usa en la escuela tienen más probabilidades de desmotivarse y, finalmente, abandonar los estudios. Superar esta barrera educativa reducirá las tasas de abandono escolar, mejorará los resultados del aprendizaje y brindará a más niños oportunidades equitativas para tener éxito en la escuela.
Lenguaje de instrucción educativa
Mi propia experiencia educativa estuvo marcada por crecer y asistir a la escuela en una comunidad rural con altas tasas de deserción escolar. Como estudiante, sentí una creciente curiosidad por saber por qué muchos de mis compañeros se desvinculaban de la escuela. ¿Qué podría haberlos motivado a perseverar en lugar de abandonar? Con el tiempo, mi curiosidad se transformó en un interés académico por la psicología educativa y cognitiva. Quería comprender cómo los procesos de aprendizaje, la motivación y las prácticas en el aula influyen en la participación y el rendimiento de los niños. En mi investigación surgió un patrón: descubrí que la desvinculación escolar no era aleatoria, sino que se concentraba de manera desproporcionada entre los niños que aprendían en un idioma diferente al que hablaban en casa.
“Los niños que tienen dificultades para comprender el idioma que se usa en la escuela tienen más probabilidades de desmotivarse y, finalmente, de abandonar los estudios.”
En Ghana, la ley que exige la enseñanza en lengua materna establece que la educación desde preescolar hasta tercer grado de primaria debe impartirse en lenguas locales. Se trata de un compromiso firme con una educación basada en las lenguas y la identidad cultural locales. Pero, ¿qué sucede en la complejidad de nuestras aulas? ¿Cómo gestionan los docentes esta ley? ¿Qué opinan los padres? ¿Cuál es la postura de las comunidades? Y, lo más importante, ¿se benefician realmente nuestros alumnos de esta ley?
Para responder a estas preguntas, examiné el lenguaje y la memoria de niños bilingües en el laboratorio. También analicé la realidad del aula. Observé a los docentes en acción, escuché las perspectivas de los padres y documenté lo que sucede en la práctica cuando la política se pone en práctica. Encontré tensiones que sugieren que la política podría no estar alcanzando todos sus objetivos.
Aprendizaje en lenguas locales frente a lenguas oficiales.
He llegado a comprender que la cuestión del idioma de enseñanza es mucho más compleja que una simple elección entre inglés y lenguas locales. Uno de mis hallazgos más notables fue la tensión entre lo que favorece el aprendizaje en el aula y las aspiraciones de muchos estudiantes y padres para el futuro. Cuando se utilizaban lenguas locales para la enseñanza, sobre todo en comunidades rurales, observé que los estudiantes participaban más activamente, hacían más preguntas y demostraban una mayor comprensión. Sin embargo, muchos de estos mismos estudiantes expresaron su preferencia por la enseñanza en inglés porque asociaban el inglés con oportunidades de empleo, viajes y éxito futuro.
Si bien los padres y los miembros de la comunidad deseaban que sus hijos comprendieran lo que se enseñaba en la escuela, muchos también temían que la instrucción en la lengua local pudiera perjudicarlos en el futuro. Los habitantes de las zonas rurales incluso consideraban la política lingüística como una forma de perpetuar las desigualdades en las comunidades rurales, al creer que a los niños de estas zonas se les negaba el acceso a la lengua asociada con la movilidad económica y social.
Estas perspectivas me impulsaron a reflexionar más allá de los resultados del aprendizaje y a considerar los significados sociales y económicos más amplios que las comunidades atribuyen al lenguaje y la educación. Mi investigación también reveló una brecha significativa entre la política y la práctica. Si bien la política simplemente aboga por el uso de las lenguas locales en la primera infancia, la realidad en las aulas suele ser mucho más compleja. Con frecuencia, los docentes carecen de la formación y los materiales didácticos adecuados, las evaluaciones se realizan mayoritariamente en inglés y muchas aulas funcionan en entornos multilingües que no se ajustan fácilmente a los supuestos de la política. Todo esto reforzó mi convicción de que las políticas lingüísticas eficaces deben basarse en la realidad de las escuelas y las comunidades, y no solo en recomendaciones teóricas.
He compartido mis hallazgos con responsables políticos, líderes educativos, docentes y profesionales de todo Ghana. Algunos responsables políticos se han puesto en contacto conmigo para analizar cómo mis aprendizajes podrían influir en las políticas y prácticas futuras. Un cambio educativo significativo se produce cuando investigadores, docentes, comunidades y responsables políticos trabajan juntos.
“Un cambio educativo significativo se produce cuando investigadores, docentes, comunidades y responsables políticos trabajan juntos.”
Un enfoque combinado para el aprendizaje
Ni la instrucción exclusivamente en inglés ni la exclusivamente en la lengua local satisfacen plenamente las necesidades de los estudiantes en contextos multilingües. He conversado con docentes, funcionarios de educación, padres y alumnos, y todos ellos apoyan firmemente un enfoque mixto que permita a los niños aprender a través de lenguas familiares mientras desarrollan simultáneamente su dominio del inglés. Ahora planeo investigar cómo se puede estructurar e implementar este enfoque de translenguaje en diferentes contextos educativos. Si bien muchos docentes ya dominan el cambio de idioma, necesitamos orientación basada en la evidencia sobre cómo hacerlo de manera que se maximicen los resultados del aprendizaje. En última instancia, mi objetivo es contribuir al desarrollo de políticas lingüísticas en la educación que sean tanto científicamente fundamentadas como prácticamente viables. Anhelo un futuro en el que cada niño, independientemente del idioma que hable en casa, tenga la oportunidad de prosperar en la escuela.